- Para el abandono siempre hace falta un lugar, o una persona que actúe como un nicho, o una casa cuyo patio parezca un corazón en movimiento. Lázaro, por ejemplo, murió tres veces, una por cada hija que no le nació hijo, y Adela, su mujer, le siguió los pasos en cada ocasión. Morirse para los demás y seguir vivos, qué herencia. Aurora, Marcela y Valentina, las mujeres que tuvieron que ser hombres y no lo fueron, viven y mueren como pueden, buscando la salida del lugar del abandono. Los Abandonos ... | Paginas: 208 | Medidas: 15 x 23
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