- Bizancio nunca fue un mundo cerrado, no dejó de ser recorrido por hombres y mujeres que atravesaron sus fronteras: del desierto a la Gran Ciudad, del Occidente europeo a Constantinopla y desde allí hacía el Mar Negro y a las tierras del Islam; monjes anacoretas, comerciantes y aventureros, embajadores, espías y cautivos. A los que siguieron libros y obras de arte.Los viajes y viajeros por Bizancio han atraído, en ocasiones, el interés de estudiosos y curiosos y ahora, por primera vez en España, ... | Paginas: 286 | Medidas: 240x170
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