- Desde fines del siglo XIII, dos célebres órdenes, los franciscanos y los dominicos, consiguieron que los antiguos flagelantes se organizasen en forma de cofradías y que sustituyeran paulatinamente la sangre de sus flagelaciones por el ejercicio continuado de saber reconocer en el prójimo necesitado el rostro del Jesús extenuado por el dolor. Los instrumentos de la disciplina quedaron poco a poco en segundo plano en las sedes cofrades y, a cambio, levantaron hospitales, orfanatos, etc. Desde una ... | Paginas: 148 | Medidas: 23 x 17
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