Biblioteca de Historia - En 1561, el inquisidor general Fernando Valdés estableció una serie de nuevas instrucciones a partir de las cuales toda persona sometida a un proceso de fe debía declarar en su primera audiencia lo que se denominaba el discurso de su vida. Bajo esta expresión se conocía en la época algo similar a lo que hoy llamaríamos su autobiografía, que había que deponer oralmente y quedaba consignada por escrito por el notario inquisitorial que asistía la audiencia. Desde entonces, la práctica perduró en el... | Paginas: 399 | Medidas: 18X24
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