357 p. col. ill. 23 cm. Al no encontrar palabras para ponderar esta unica y completisima obra, bien llamada por su autor Julio Pazos El sabor de la memoria imagine soñar y en el sueño imaginé volar en el tiempo por entre cocinas, calderos, tiestos y circunstancias gastronómicas que veo como ciertas y que incluso, algunas he vivido desde mi más temprana edad. En este sueño fui feliz con la verdad que el libro inspira, me irritó la injusticia, el olvido de lo nuestro y me atemorizó la aceptación de lo extraño. Cuando concluí capté la amplísima investigación de la cocina quiteña que hace Julio en la obra, sus bases, fundamentos y porqués. Las raíces del arte de la cocina quiteña no han sido reveladas antes en libro alguno. Me atrevo a afirmar que, en adelante, ningún chef, cocinero o gastrónomo podrá concebir o guisar las viandas ecuatorianas con la excelencia, fidelidad y exquisitez que se requieren, a menos que consulte previamente esta obra. La cocina ecuatoriana tiene ya un referente histórico en qué afincarse aunque todavía resta para sus artífices un largo trecho por caminar. Texto contraportada
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