Espasa Calpe., 1992. Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta de editorial ilustrada. 822 páginas. 28 x 22 cm. Como nuevo. El libro analiza cómo el grabado se introduce en la península ibérica en el siglo XV como una técnica artística y de reproducción ligada inicialmente a la difusión religiosa y cultural. A lo largo del Renacimiento y el Barroco, esta técnica va ganando complejidad y prestigio, convirtiéndose en un medio clave para la difusión de imágenes, ideas y estilos artísticos. La obra recorre los principales centros de producción, como Castilla, Valencia y Andalucía, y destaca la influencia de artistas extranjeros (flamencos, italianos y franceses) en el desarrollo del grabado español. También estudia a los grabadores más importantes, las técnicas utilizadas (xilografía, calcografía, aguafuerte) y su relación con la pintura, la ilustración de libros y la propaganda política y religiosa. En conjunto, el volumen muestra cómo el grabado no solo fue una técnica artística, sino también una herramienta fundamental para la comunicación visual en la España de la Edad Moderna, reflejando los cambios culturales, sociales y religiosos entre los siglos XV y XVIII.