Espasa Calpe., 1998. Encuadernación en tapa dura con sobrecubierta de editorial ilustrada. 646 páginas. 28 x 22 cm. Como nuevo. Con retractilado plástico. Este volumen ofrece una visión completa del desarrollo del arte ruso, comenzando por sus raíces en la tradición bizantina y la consolidación del arte religioso ortodoxo, especialmente a través de la iconografía, que constituye uno de los pilares fundamentales de su identidad artística. Analiza el arte de la Rus de Kiev y la posterior evolución en el período moscovita, donde la arquitectura de iglesias y monasterios adquiere gran relevancia. A partir del reinado de Pedro el Grande, el libro describe la profunda occidentalización del arte ruso, con la introducción de modelos europeos en la pintura, la arquitectura y las artes decorativas, dando lugar al arte imperial y académico de los siglos XVIII y XIX. Finalmente, el volumen aborda las vanguardias del siglo XX como el suprematismo de Kazimir Malévich o el constructivismo de Tatlin, así como la transformación del arte bajo el régimen soviético, marcado por el realismo socialista, para concluir con una reflexión sobre la evolución del arte ruso en la contemporaneidad. En conjunto, es una obra de referencia que explica cómo el arte ruso ha oscilado entre la tradición oriental y la influencia occidental, construyendo una identidad visual única y profundamente ligada a su historia cultural y política.